Psicotips

CREANDO HÁBITOS  PSICOLÓGICOS DE FELICIDAD

COMO PREVENIR HAMBRE EMOCIONAL

En primer lugar debemos entender, que si acudíamos a la comida para calmar una emoción, lo más peligroso no es engordar, es obviar una necesidad emocional que no está siendo atendida. 

El hambre emocional llega a nuestra vida para gritarnos algo. Puede llegar por una falta de autocuidado, por una mala gestión del estrés laboral o por problemas en mis relaciones interpersonales. No obstante, si como en vez te atender mis necesidades reales, el hambre emocional gritará con más fuerza. Si dejamos de atender esas necesidades, puede derivar en otros problemas psicológicos más graves. 

A mis pacientes siempre les expongo esta metáfora: Comer para por ejemplo calmar la tristeza es como rascarse una picadura de mosquito: en el momento alivia, pero a la larga es peor.  

Muchas veces los pacientes nos dicen que se ven incapaces de controlar su ansiedad por comer o dicho de otra manera, de manejar su hambre emocional. 

El primer paso para manejarlo es darnos cuenta de cuales son los estimulos disparadores de ese hambre emocional. Estos estímulos pueden ser personas, pensamientos concretos, horas del días concretas, situaciones específicas etc. Haz un registro dónde apuntes cada vez que experimentas hambre emocional y describe la situación en la que eso sucede. Después de apuntar durante 1 o 2 semanas, trata de buscar patrones en común. De esta manera podemos prevenir y preparar nuestro contexto de tal manera que nos ayude a manejarlo mejor. 

Esto nos lleva al segundo punto, “controlar” los factores del entorno. Prepara tu lugar de trabajo, la actitud de familia y amigos, de tal forma que sean un factor de apoyo para tu cambio de hábitos. Si crees que a día de hoy no lo serían pregúntate ¿de qué manera puedo preparar a mi entorno para que me ayude a este proceso de cambio?. Un ejemplo sería también preparar tu horario de vida de tal manera que puedas comer 5 veces al día

En tercer lugar, la actividad física. Libera endorfinas, las cuales son esenciales para el manejo del estrés y por ende del hambre emocional. Aunque empieza poco a poco, no te quieras proponer de golpe acudir 5 veces por semana al gimnasio si antes no ibas ni una. 

Por último, no interpretar cada “atracón” como un fracaso y desde la culpa. Fíjate en aquello que sí has hecho bien durante toda la semana y en lo que te ha hecho disfrutar de tu alimentación saludable. Apúntalo en una libreta. 

No puedes evitar sentir deseo por un alimento pero si puedes cambiar la forma en que te relacionas con esos antojos : los pensamientos que te generan, las imágenes mentales y las sensaciones corporales de deseo. Muchas veces no es la necesidad de saciar el hambre lo que nos mueve sino la búsqueda de satisfacción  y la clave para no recurrir a la comida en ese momento es preguntarse si no estoy satisfecha en este momento qué necesito para estarlo. En esa situación la comida no va a darte la satisfacción que necesitas. Se puede estar lleno y no satisfecho se puede estar satisfecho sin llenarse de comida.

 

Os voy a dejar aquí un ejercicio muy útil para cuando aparezca el hambre emocional. Durante esta semana quiero que respondas a las siguientes preguntas en cada comida y cena.

H de hambre: Del o al 10, puntúa tu nivel de hambre real. 

E, de emoción: ¿Crees que estás calmando/ has intentado calmar alguna emoción con esta ingesta?

V de velocidad: ¿Cómo de rápido o despacio estás comiendo? Si comemos demasiado rápido muchas veces no detectamos que ya estamos llenos. Si esperas unos minutos, te darás la oportunidad de comprobar si realmente necesitas ingerir más alimento o si por lo contrario ya te sientes totalmente satisfecho. 

A de atención, atención plena. ¿Dónde estás poniendo el foco de atención? Es esencial que cuando comamos evitemos el famoso multitasking. Ver la televisión, trabajar, estudiar o realizar cualquier otra actividad mientras comemos, implica que no tenemos puesto el foco de atención en la actividad de comer. Eso invita precisamente a comer más rápido, no disfrutar del sabor de los alimentos y por ende puede facilitar el atracón o el comer de manera compulsiva. 

 
ATAQUES DE HAMBRE

EL PRIMER PASO ES DARNOS CUENTA, ATENCIÓN PLENA