Psicotips

CREANDO HÁBITOS  PSICOLÓGICOS DE FELICIDAD

Mejora tu relación con la comida

Cuando comenzamos un plan de alimentación para bajar de peso nos pasamos el día queriendo comer cosas que no “debemos” comer. Es ahí donde empieza una mala relación con la comida. Si yo vivo la ingesta de alimentos desde la represión y el control, llega un momento donde mi mente se cansa y me va a pedir todos aquellos alimentos que supuestamente no podía comer. El atracón es resultado de las conductas de control extremo. No pretendas trabajar primero la ansiedad excesiva por comer si vives tu alimentación desde la represión y los “debería”. 

Si, puede que bajemos más lento de peso desde esta perspectiva, pero los cambios serán duraderos en el tiempo. ¿Cuántas veces has hecho una dieta y después de un tiempo has vuelto a coger el mismo peso o más? Lo veo todos los días en consulta, por lo que el concepto de las dietas tiene que cambiar. 

Hemos de comer más sano y guiarnos por lo que los profesionales de la nutrición nos indican, pero debemos permitirnos alimentos fuera de las pautas para poder cambiar nuestra relación con la comida. La pregunta es la siguiente: ¿Desde dónde me estoy permitiendo ese alimento? 

¿Es desde el hambre emocional, después de haber discutido con mi pareja? Entonces no te recomiendo ese trozo de chocolate. 

   ¿O es desde un momento de paz donde te apetece disfrutar de ese sabor y lo haces desde la conciencia y moderación? Adelante entonces, porque estarás cuidando de tu salud mental. 

 ¿De qué forma afecta la relación con la comida a la calidad de vida? ¿Puede derivar en otros problemas psicológicos?

Si acudíamos a la comida para calmar una emoción, lo más peligroso no es engordar, es obviar una necesidad emocional que no está siendo atendida. El hambre emocional llega a nuestra vida para gritarnos algo. Puede llegar por una falta de autocuidado, por una mala gestión del estrés laboral o por problemas en mis relaciones interpersonales. No obstante, si como en vez te atender mis necesidades reales, el hambre emocional gritará con más fuerza. Si dejamos de atender esas necesidades, puede derivar en otros problemas psicológicos más graves. 

A mis pacientes siempre les expongo esta metáfora: Comer para por ejemplo calmar la tristeza es como rascarse una picadura de mosquito: en el momento alivia, pero a la larga es peor.  

 

El hambre emocional llega a nuestra vida para gritarnos algo