La efectividad de las vacunas COVID-19 en personas con obesidad es un tema crítico. La obesidad es un factor de riesgo importante de morbilidad y mortalidad para los pacientes con COVID-19. Es importante planificar un programa de vacunación eficaz en este subgrupo. La evidencia sugiere que las infecciones por SARS-CoV-2 son más graves y persisten durante cinco días más en las personas obesas que en las delgadas. El estado de inflamación de bajo grado, presente en personas con sobrepeso, puede debilitar algunas respuestas inmunes, incluidas las respuestas de las células T, que pueden destruir las células infectadas. La obesidad está relacionada con microbiota menos diversa en el intestino que pueden alterar las respuestas a algunas vacunas como la vacuna contra la influenza, la hepatitis B y la rabia, las cuales han mostrado respuestas reducidas en los obesos en comparación con los delgados.
El estudio de los autores Pellini et al . (2021) es el primero en analizar la respuesta a la vacuna COVID-19 en correlación con el IMC. Estos hallazgos implican que las mujeres, delgadas y jóvenes tienen una mayor capacidad para generar respuestas inmunes humorales (desarrollan un mayor título de anticuerpos) en comparación con la población masculina, con sobrepeso y de mayor edad. Aunque se necesitan más estudios, estos datos pueden tener implicaciones importantes para el desarrollo de estrategias de vacunación para COVID-19, particularmente en personas obesas.