La actividad física tiene efectos y inmediatos en el funcionamiento del cerebro.
Hay una mejora inmediata del estado de ánimo porque se estimulan neurotransmisores tales como la dopamina, serotonina y la noradrenalina.
Pero eso no es todo, también aumenta la actividad de nuestra corteza prefrontal. La capacidad atencional (manejar y centrar tu atención) mejora tras una sola sesión de entrenamiento.
El ejercicio nos ayuda por lo tanto a estar de buen humor y concentrados.
Con el ejercicio a largo plazo estaremos cambiando literalmente nuestro cerebro. ¿Cómo?
El hipocampo es una de las estructuras más importantes de nuestro cerebro y está relacionado con la memoria. A través del ejercicio se estimula el nacimiento de nuevas células cerebrales en este área. Estas células nuevas son más excitables y tienen mayor predisposición a incorporarse a los circuitos de la memoria que las células que llevan allí toda la vida.
Por lo tanto, si quieres tener mejor memoria a largo plazo realiza actividad física regular.
Además, el hipocampo es la estructura cerebral a la que más afecta la vejez y la demencia (Alzheimer). De esta manera el ejercicio puede influir positivamente sobre el envejecimiento.